BEATS SIN PREJUICIO CON DAT POLITICS

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29. Nov. 2011, 4:46

Plena descarga de beats sin tapujo y cabezas convulsas fueron el decorado principal de la noche novembrina en el marco de la fiesta afrancesada que protagonizó el dúo Dat Politics en el Teatro Metro. Una asistencia ávida de reconocer la propuesta gala llena de suciedades bailables tuvo el gusto de rayar sus oídos con vibrantes frases arrebatadoras a ritmo de secuencias, y de deleitarse con teclados inmorales que llamaban a la epilepsia danzante. El electro fue el amo y señor de las cabinas que marcó un cielo de noche galvanizada, atacada por las sacudidas chirriantes y contundentes de los DJs y las bandas.

La cuota colombiana que se anotó a la calentura del ambiente fue Dirty Harry, fashionistas de la suciedad que con su propuesta particular, su marcado golpe de batería y su electropop que coquetea con momentos gloriosos del EBM, exhibió un recorrido en vivo por su producción Sex Shop. Andrés Bernadette salió a transgredir en la tarima con su cresta industrial y su atuendo de cuero oscuro y vociferó estrofas concupiscentes y contaminadas bajo las toxinas de la electrónica explícita en escenario.

Las secuencias y los instrumentos acentuaron la polución del beat. Danu Navarro con sus cuerdas graves añadía el toque dark y subterráneo de la noche, mientras el ex baterista de Atomic Brain Monkey B, ahora al servicio del Sucio Harry, castigaba sin clemencia los tambores al fondo del escenario. La pasarela desobediente hizo circular temas como “Vulnerable Tentación” que recordó las fiestas de tono industrial, “Polaroid” el más fashion de la noche, luego el single consentido de la banda, el tenso y vigoroso “Juguete”, y el discotequero “Arrivederci” con la venia del sample de “Funky Town” de Lipps Inc, bajo la contundencia ruidosa de las secuencias de Fernanda Herrera, patrocinadora del bullicio electro que sirvió como telón de apertura para una noche ‘afrancesada’.

En el intermedio asoma su repertorio el DJ Lucca con una sobredosis de electro que anima sordos y despabila catalépticos mientras las adecuaciones y los cables toman comodidad en plataforma. No son muchos, pues el escenario solo pretende recibir los laptops envenenados, los cabellos agitados de una chica de Lille y las toxinas de botones y teclas de su cómplice electrónico. “Wish Ya” es el primer indicio de un videojuego bailable que va a dominar alrededor de una hora las cabezas espectadoras. DAT Politics corrompe los parlantes con sus divertidos y maliciosos beats sin prejuicio.
Claude Datgirl es la voz al mando que sugiere repeticiones frenéticas y quejidos juguetones que caben en una guerra de almohadas. Su enorme cadena invade el viento y su cuerpo se sacude en vaivenes sin mucha armonía pero con mucha energía. Al lado de los laptops está el francés Gaetan Collett camuflado en una gorra que planea electrizantes melodías con mirada pícara, origina convulsiones digitales que desgastan zapatos con gusto. Un divertimento electrónico que se puede bailar con marionetas, un videojuego frenético que acelera pálpitos en menos de un segundo. Las canciones son más veloces en vivo que en estudio, “Freak me Out” es persistente y juguetona, “Mad K.I.T.” es un polígono en el que se disparan coros con voces muy puppet de forma vertiginosa, el baile es imparable, su electro es una graciosidad agresiva.

El material que predominó en el show de DAT Politics viene de su último álbum Mad Kit (2009), con ejemplos de distorsiones danzantes como “Own Thing”, la dulzura picarona de “Bad Dream Machine” o el electro de toques breaks que se apreció en “Magnetic Attraction”. Aunque no se podían abandonar piezas clásicas de su setlist originarias de su trabajo Are Oui Phony? (2007). “Step Back” es infantil pero tremendamente corrosivo con la voz de Gallet y su micrófono cacofónico mientras Datgirl es sugerente y rebelde con el coro ‘Do you wanna/Do you wanna wanna’. Luego viene ese esquizoide juego electrónico infestado de veneno con “Motor Day”, calentura acelerada para extasiar a los amantes del género y seguidores del dúo.

Para el segmento final vino el deletreo reiterado de Claude listo para encabezar la faceta más sucia de los Politics, un “Videotape” untado de electro hasta los poros, transgresor de los sosiegos chillout, liberador del amantazgo por la distorsión y los teclados rudos. La Datgirl se pudo deleitar con su mini aparataje y sus brincos sinceros y entusiastas por pisar América Latina en su primera visita, mientras Collett jugó con su maquinaria de forma confortable alternando laptops con un teclado reminiscente pero retador. Desde el norte de Francia hasta las entrañas de la capital colombiana se pasearon estos dos transeúntes de la diversión electrónica retorcida y granuja, sacudiendo por unos instantes el triste invierno y brindando un poco de veneno benigno a la escena electrónica de nuestro país.

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