Partamos por decir que el pedacito de papel con un Ticketmaster en un lado y un Pearl Jam estampado eran mi regalo de cumpleaños... así que tuve que esperar cuatro meses para poder decirme a mí misma por fin "Feliz Cumpleaños". Y tengo que admitirlo: puta que fue feliz.
Fuera del calor asqueroso, la fila interminable, los insoportables controles de seguridad (control 1, control 1 y medio, control 1 y 3/4, control 2, control 2 y cuarto ¬¬) cuando corrí como siendo perseguida por la CIA y por fin entré al recinto (LLENO de gente, para qué decir) me sentí como el atleta al cortar la cinta de la maratón: Lo había hecho, estaba lista, el momento había llegado.
Fueron la banda sonora de un período importantísimo de mi vida y nunca creí tener el honor de verlos en vivo. Incluso cuando X estaba tocando me sentía como en un sueño, como si nada de lo que viviría a continuación fuese a ser real. Y entonces sale él: Eddie. …