Fri 13 Jul – Summercase 2007
Casi obligados por nuestras conciencias musicales asistimos a esta segunda edición de este extraño festival titulado Summercase. Esta peregrinación se vió forzada por la ocasión de ver a grupos como
Arcade Fire, que parece ser que es imposible verles si no es dentro de un festival, y por qué no, de ver a viejas glorias como
James.
Lo cierto es que hay varias razones por las que este invento de Sinnamon puede ser considerado por muchos como el mejor que tiene lugar en nuestras tierras, aunque estas razones no tengan nada que ver con lo musical: Si goza uno de vehículo particular, se planta ahí en media hora, apenas hay ingleses, que como sabemos, es la lepra de nuestros festivales veraniegos, y aunque hay borrachos, el recinto es amplio y es facil esquivarles.
Estas ventajas superan al inaguantable sol, al no haber ni una triste sombra en todo el recinto, excepto esa instalación mal plantada llamada "microclima", y sobre todo el polvo y las piedras, aunque el tema del tapón de las botellas es del todo exhasperante. Si queremos acabar con la vida de alguien, solo hay que agacharse y coger un trozo de granito.
Al margen de problemas con la organización, en lo musical, el summercase '07 pasa por haber sido decente en cuanto a calidad musical, si tenemos en cuenta que cualquier festival tiene un nivel paupérrimo en este aspecto.
El primer día comenzó con el aburrido y ya muy exprimido pop de The Hours, que nos hizo atacar el puesto de la sidra gratis para hacer tiempo hasta el concierto del greñudo
Badly Drawn Boy con su sempiterno gorro de lana. Tras un concierto correcto, dentro de los limites de la legalidad, había que encaminarse hacia el otro escenario "grande" a ver a James, con la sombra del casi ridículo protagonizado por New Order un año antes, que daban la impresión de ser un grupo de feria. Ese escepticismo desapareció de un plumazo tras oir los primeros acordes de uno de sus múltiples hits,
Born Of Frustration. Por si eso fuera poco, encadenaron grades himnos como Sit Down, Say Something, Tomorrow o la lacrimógena Out to get you. En definitiva un buen concierto de los mancunianos, y digno de mención el aspecto de Tim Booth emulando a cierto comunista célebérrimo.
Tras James, espantada general hacia la carpa a ver al bueno de
Jarvis Cocker, y nunca mejor dicho, porque su nuevo disco en solitario tiene como único aliciente dos temas, Fat Children y Don't let him waste your time, y presenciar su figura y carisma en un escenario. Dicho y hecho, 4 canciones mas tarde, había tocado sus dos mejores temas y habia caido ya en picado. Muchos nos acordamos de ese gran Different Class...
Era tiempo del refrigerio. Un consejo: Nunca compreis comida festivalera. Se acercaba la hora de ver a los enormes
The Jesus and Mary Chain. Si esperabamos apatía en el concierto de Booth y los suyos, nos equivocamos, porque sin duda, la decepción del festival fue este concierto. Aburrido como ninguno, sin poner empeño, y quizá conscientes de lo grande que es su leyenda, los Jesus And Mary Chain nos dejaron dos momentos buenos, titulados Some candy talking y Happy when it rains. Sin duda, fue el gran batacazo.
Tras el bajón sufrido, uno no podia ignorar su innegable vena hortera y plantarse de nuevo en la carpa para ver a mas viejas glorias,
OMD, ignorando a la gran masa que iba a ver a los franceses Air. Como dijo alguien, "no será peor de lo que era". Y sin duda, fue la revelación del festival. McCluskey y Humphreys son dos veinteañeros en cuerpo de cincuentones y se metieron en el bolsillo al respetable con su universal Enola Gay a las primeras de cambio, seguida de Tesla Girls. Tras Maid of orleans, la gente ya estaba entregada y tuvieron quedejar que aplaudieran tranquilos.
No faltó ninguna joya ochentera de su repertorio y a los "fans" no nos defraudo en absoluto.
Poco mas ofrecía el viernes. Los Kaiser chiefs ofrecieron un concierto tan tedioso como musicalmente pobre, por no decir algo peor. Lo de estos chicos tenia gracia con el primer disco, pero este segundo es demasiada tortura. Finalmente, los Chemical brothers atraian tan poco como el regreso de la pantoja a los escenarios. Hasta mañana.
El sabado comenzaba con el desconocido para la mayoría (pero adorado para otros) Fionn Regan, que presentaba su espectacular álbum de debut, "The End of History", y lamentablemente fue la otra gran decepción. Nada que ver con su ejecución, soberbia, sino más bien con la organización que le brindó menos de media hora, y en un momento tan malo del día, a las seis y media de la tarde. Alguien que abrace tanto el estilo del gran Nick Drake no merece tamaño desprecio. Mal, chicos de sinnamon, mal.
El segundo de la tarde fue el de las cámaras ocultas.
Hidden Cameras nos mostraron su pop veraniego-rural y nos ofrecieron un concierto divertido que nos hizo olvidar la decepción del bueno de Fionn.
De nuevo la muchedumbre, cual ganado, se desplazó para ver a los Interpol ingleses,
Editors, que nos presentaban su segundo trabajo, digno sucesor de The Back Room. Tras cinco buenas canciones, que en cuanto a ejecución fueron realmente buenas, era tiempo de presentar nuestros respetos a uno de los grandes de nuestro pais, el gran Antonio Luque, o si queréis
Sr. Chinarro, que lamentaba tocar tambien a esa hora.
Una hora de concierto bastó para que el bueno de Luque cumpliera con creces ofreciendo un repertorio correcto y un concierto que para lo que nos tiene acostumbrados, no fue de los mejores, aunque en un festival no se puede pedir más.
Tocaba ver a la señorita Harvey. Y ahí se plantó con su vestido de época y su Gibson roja a darnos un repasito por sus mas de 10 años de historia musical. Fue un concierto realmente muy deslucido por la muchedumbre fanática. Veamos, señores, esto es música alternativa, no es take that, nos importa la música, no la estrella. Por cada acorde que PJ tocaba, el gentío gritaba y se estremecía, de forma innecesaria. El resultado fue un buen concierto que sin duda nadie disfrutó como se merecía. Eso sí, memorable Rid of Me.
PJ dejó un buen sabor de boca, pero aun faltaban dos de los grandes:
The Flaming Lips y Arcade fire.
Wayne Coyne y los suyos dieron el show que suele ser habitual, con disfraces, confeti, e incluso Coyne cumplió el sueño de algunas personas del respetable (entre los que me incluyo) de tirarse al público metido en una burbuja, al mas puro estilo Simpsoniano. Musicalmente fue un concierto mediocre, Coyne tenía la voz realmente maltrecha, pero el espectaculo fue demencial. El concierto más divertido del festival, pero esto no fue ninguna sorpresa.
La caída de Mika del cartel a muchos nos destrozó el concierto de Arcade Fire, con aglomeraciones que nos recordaban el Fib 06 y el mítico "don't push towards the stage" ante Frank Black y compañía. Sabíamos que entre tanto gentío mas de uno y mas de dos eran totalmente indiferentes ante el megagrupo canadiense.
Un sonido espantoso, pésimo y horrendo, no empañó la gran actuación de Arcade Fire, que empezaron renqueantes con temas de su último disco, Neon Bible, que es imposible de comprarar al tremebundo Funeral. Fueron los temas de ese disco los que precisamente levantaron los brazos y arrancaron saltos entre el público. Y un apunte, Fue el único concierto en el que pudimos ver un Bis: Wake up
Solo quedaban los gorgoritos insoportables de Bloc Party, otro grupo que solo deberia existir por dos temas, a saber, Banquet y Helicopter. El tedio sufrido acabó con nuestros ánimos y decidimos abandonar el recinto, posiblemente hasta el año que viene, si es que se sigue celebrando en ese pedregal inmundo y polvoriento.
A pesar de todo, buen sabor de boca.